domingo, 22 de mayo de 2011

Idiotismos transversales: epistolario sobre el caso del payaso-presidente

A quienes (no) corresponda:

He estado releyendo ciertos fragmentos noticiosos (siempre tan poco oficiosos) plagados de sanguinaria crueldad contra las focas y otro de tipo de seres vivientes, en los cuales se dispone de todas las criaturas indelebles e incólumes de la naturaleza de lo social, como algo extrovertido o salido de una opera rampsódica bohemia, por medio de adjetivos calificativos como delincuentes, asesinos y ladrones.

Me ha preocupado últimamente los barítonos que se desprenden de dicha desafinada orquesta de contrapuntos y me he apresurado a encerrarme durante las últimas semanas a reflexionar especialmente sobre la estupidez y la vulgaridad humana.

Como ya lo saben, tengo la manía, un tanto absurda, legada de mis antepasados marroquíes, de beber leche con chocolate por las tardes de encierro, para acrecentar mis tertulias introspectivas, lo cual me ha dejado con un dolor palpitante en el páncreas y en ciertas células mitocondriacas, lo cual ha sido tema controvertido en la Universidad de los Dolores del Santo Hoyo de las Carmelitas, en donde me desenvuelvo en una pasantía de 6 meses, como ustedes no deben saber, como profesor de la cátedra de Estética Antropológica de las Ladillas, y donde hoy se me acusa de hipocondriaco, esquizofrénico y maloliente.

Más allá de hablar de mis problemas con la administración cada vez más burocrática y controladora de la Universidad, los he convocado a esta cita epistolar para comentarles sobre un personaje que hasta el momento ha resultado la síntesis de mis exploraciones en el campo de, lo que he llamado, humildemente, la simbología del imbécil perfecto, graficado en un personaje de la política actual que llena los espacios de prensa (sí, de la misma sanguinaria que comentaba anteriormente), con su rostro de anquilosado dinosaurio envilecido de riquezas e imprudencia cerebral. Este hombre lleva por nombre, o así se autoproclama, << presidente de la república Sebastián Piñera >>, y parece ser un fenómeno del circo de Jodorosky que ha escapado de las entrañas de su película Santa Sangre.

En mis estudios por la estética de la estupidez, me he encontrado con grandes investigaciones (1) que vinculan la desfachatada presencia corporal de este ser con una serie de elementos corrosivos para eso que llamamos sociedad de la estética armónica, y que hacen mención de una serie de deformidades que de seguro estarán dentro de su vasto conocimiento.

Por el momento quiero hacerles llegar mi inquietud de empezar a reflexionar interdisciplinariamente de este “sujeto”, que parece estar cubriendo el mapa de una ensordecida y exuberante animadversidad, debido a lo que parece ser un profundo trastorno del sueño y una dosis amplia de cocaína y golpes de martillo en la cabeza en su temprana infancia.

este un llamado abierto a comenzar de organizar un Epistolario que pueda dar frutos en reconocer e identificar las particularidades y características de esta ola de Idiotismo transversal. Estoy seguro que desde sus conocimientos en distintos campos como el del esoterismo geológico meta-astrofísico y el campo de la botánica transgénica musical integral podemos complementar nuestras reflexiones e inquietudes.

Con todo el respeto del universo, y en medio de un cólico binario, se despide

Dr. Butifarra Abramov.

(1)“De la estupidez y otros excesos: el abuso de las poleras rayadas y pantalones cortos en las playas de Hanga Roa”. Dr. Julio del Queso Suizo. Ed. La tipa cuerda (y) desconocida. colección los Clavos Sueltos. Bahia Mansa.1987; “la tragedia del cuco en la zona de La Moneda. Cambios de ropa y de calzoncillos en la vía pública”. Dr. Camilo Donte Soto. Ed. Nunca Fue. Colección Del Olvido. Lota. 1998;y obviamente el imprescindible “El descubrimiento del miedo: luchas en la oscuridad y enfrentamientos de encapuchados en los tribunales de Temuco”. Dr. Bryan Huenchequeo Vidal. Ed. Perdición. Colección Los Mamelucos. Chol-chol. 2005.

lunes, 28 de marzo de 2011

Reporte Nº1 de la Investigación Etnográfica sobre los hombres topos 1.

Por Dr. Butifarra Abramov (Doctor en Antropología Orquestal de la Universidad Betrunken Schweinsteiger, Dresden. Alemania)


Luego de dos meses de sistemática observación y trabajo de campo, junto un equipo de 15 profesionales de distintas disciplinas del área de las astrofísica, la metafísica, la antropología, arqueología, quiroprácticos, geólogos, neurólogos, magos, cirujanos plásticos, entre otros, hemos podido llegar a algunas aproximaciones base, para los objetivos comprendidos en nuestra investigación, que muestran revelaciones intensas sobre las condiciones actuales de la vida de los hombres topos:

1. Los hombres topos, desfazados (de fazo), vueltos pedazos de mitocondria, corren, o más bien reptan, por ahí apagados por la confusión que trajo una nube de aquellas que parecían extintas, pero que en su inmanencia se hizo caprichosa y extensiva. Luego de dos meses de observación se puede concluir que cada uno de estos hombres topos no sale jamás de su escondite. Olvida constantemente las cualidades de la superficie. Parece ser que se han asentado en la base de la conformidad de las profundidades reticentes a la luz. Vemos, en esta especie, que finalmente una nueva agonía en el curso de la historia. La decadencia se asienta en una mesa a tomar el té de las 5 de la tarde, llegando como huésped sospechoso, y más bien, inesperado (quizás porque siempre había estado presente en la reunión, pero no se pensaba que era un adicto a los tecitos de mierda que se servían ahí). Ya en realidad es demasiado tarde, y la falta de azúcar se ha hecho escandalosa.

2. Apropósito de escándalos, los hombres topos han multiplicado sus capacidades de asombro. El espectá-culo se ha configurado como una práctica habitual desde las profundidades del subterráneo. La espectacularidad ha sido una constante en los hombros topos, quienes dentro de los canales de la oscuridad aún sorprenden con frases compuestas, con palabras asombrosas, creatividad que seguramente es inalcanzable para otros seres, especies o habitantes de esta galaxia. Al parecer su idiotez e hipocresía ha sido recompensada, por las divinidades de la tierra, con un amplio nivel de habilidades circenses y pelotudas que utilizan con gran algarabía para dar a entender un conjunto de chorradas que se hacen imprescindibles en el ámbito del humor y la voludez.

3. A la vez, el (re)lleno de concavidades se ha vuelto tarea de los hombres topos, quienes fastidian constantemente el curso de las siembras, en su agobiante ejercicio de suplicar por chocolates tostados en algún lugar perdido en medio del caribe. Parece ser que ese romanticismo, que algunos médicos y fisioterapeutas han dicho “es la única forma de comprobar que los hombres topos tienen alma”, se ha vuelto en una suerte de tristeza, permanente y propia de un servilismo nostálgico e impermeable a la realidad. Esta es una de las características que más me ha asombrado en estos meses de observación (aunque creo que el asombro es parte de convivir con este tipo de seres por tan prolongado tiempo.

4. Los hombres topos parecen, a todo esto, tener una estructura reproductora sofísticamente perfecta. Conjeturan acerca de los beneficios de ser meta-sexuales, o sea que se encuentran al nivel de las amebas del planeta VXC1, donde cada vez es más difícil respirar por la superioridad sexual, el orgullo orgásmico y los límites de la inteligencia artificial. Los hombres topos, son muy topos para hacer/sentir lo que ellos llaman “amor” (lo cual está lejano a la existencia del alma según expertos y teócratas masturbados por la teórica multitud), ya que pretenden con esta forma post-sofisticada el alejamiento de aquellos sentimientos ilusorios (como les encanta llamarlos) limitando su sensibilidad a las noches, mañanas y tardes de masturbación en el espejo. Lo cual ha sido permitido por la santa estructura de la metástasis llamada “Iglesia de hombres topos”, la cual alberga a los interesados en vivir/morir en un mundo mejor, que queda como a 15 cuadras después del Mac Donald cruzando el Santa Isabel.

5. Hay que decir que también, en el marco de la decadencia en la mesa del té (día de observación Nº15, fecha 8 de Marzo) ciertos juegos y luchas constantes son sostenidas entre los hombres topos con los hombres cangrejos, las cuales se han vuelto batallas agobiantes y épicas en la historia de las moscas (claro). Los residuos de aquellas batallas son parte del festín de la putrefacción con la que han dejado plagados los túneles de distintas ciudades subterráneas. La muerte de civiles, si podemos hablar de ellos, a causa de actitudes gorilas y burócratas de corte estalinista, es una constante, que se presenta como la segunda causa de muerte, después del ahorcamiento por sobre-endeudamiento en casas comerciales.

Creo que seguiré relatando lo visto en nuestra etnografía sobre los hombres topos en mi siguiente informe. Un cordial saludo a los/as lectores y agradezco el financiamiento de la United Pilsen de la Esquina Association (UPEA) para la realización de esta investigación que de seguro reportará más elementos a la humanidad para la comprensión de estos enigmáticos seres.

Butifarra Abramov

1. Este estudio es financiado por la United Pilsen de la Esquina Association (UPEA). Fondo Concursable: “Cosas raras y weas extrañas”. Convocatoria 2010. Nombre del Proyecto: “Los enigmático hombres topos ¿Quiénes son?, ¿dónde van?” Abramov, Butifarra.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Anotaciones y Reflexiones en torno a la dialéctica marxista y el << conflicto social >>.

Escrito a partir del texto << Por el necesario (y demorado)retorno al marxismo >>, del profesor Atilio Borón, en el curso La teoría marxista hoy – Problemas y Perspectivas, impartido por Consejo Latinoaméricano de Ciencias Sociales (CLACSO) y el Programa Latinoamericano de Educación a distancia en Ciencias Sociales (PLED).

Primero debo agradecer al profesor Atilio Borón por su presentación, que está desarrollada con mayor profundidad en el artículo de << Por el necesario (y demorado) retorno al marxismo >> , en teoría marxista hoy problemas y perspectivas. Solo quería felicitarlo y además agradecer el tratamiento de la dialéctica que, desde su óptica, ofrece más que el imperativo metodológico tan bien esbozado y criticado por Kosik, en términos de una regencia particularista y sustancialista a la dialéctica, que nada tiene que ver con la sustancia dinámica de la cosa en sí, y menos con la dialéctica marxista, que sin caer en esencialismo idealista, hace referencias a una síntesis práctica, humanizada e histórica, de la actividad del hombre/mujer.

Para trabajar la primera clase propongo analizar y ejemplificar dialécticamente la situación (desigual) de Chile. Aún sin un gran conocimiento acabado de lo que se refiere a esta formación social, con su patrón de acumulación específico, el conjunto de particularidades, la idea sería trabajar un tema general como lo es el gobierno del << neo-derechista >> de Piñera(con al convivencia desigual de facciones en la composición heterogénea de un proyecto de clase) como fenómeno o expresión contradictoria de un conjunto de relaciones sociales marcadas por << la necesidad >> de una transformación revolucionaria, en el marco de las desigualdades, pobrezas, precarización, represión, etc., en el análisis de la totalidad concreta. Es algo en lo que me encuentro trabajando, pero creo que es imposible presentarlo como el trabajo de una semana, o de tan solo una clase, ya que reviste un análisis histórico, de la meta-estructura (Bidet), de la lucha de clases, de los dispositivos de disciplinamiento, control, etc., en la (re)constitución de una subjetividad, etc., a través de vínculos y nexos que se encuentran articulados y altamente diferenciados.

Con respecto a lo señalado en el texto sobre la “omnipresencia del conflicto social” tengo mis aprehensiones. Por una parte parece resaltarse la omnipresencia como una ley orgánica social, en la constitución de las relaciones sociales que si es usado como doxma puede desligar los análisis concretos de la realidad por una sentencia categórica e imperativa que puede imprimir de simplismo los análisis en cuestión. Por otra parte “conflicto social” parece provenir de una visión funcionalista en el área de la sociología, por lo cual no entronca con la idea de lucha de clases, sino que se presta para una arbitrariedad oportunista en cuanto a un análisis de, por ejemplo, la lucha de clases misma, en un espacio histórico determinado, como centralidad en cuanto al análisis y praxis marxista revolucionaria, decodificándola en relación a aspiraciones liberales y pequeño-burguesas (eso se ha visto en la historia del análisis de lo que llamamos " sociedad ").

En éste sentido podemos decir de que no responde a un “conflicto social” etéreo, sino que responde a las condiciones de reproducción, autocreación, en un totalidad concreta, de/por las relaciones sociales, y por lo cual, naturalizar la idea de << conflicto social >> sin plantear sus “usos” económicos en el campo de la disciplina o de las ciencias sociales, puede dejar abierta un espacio para la interpretación oportunista-liberal, que no aterriza, contextualmente, las características del mismo conflicto, con la incorporación de “nuevas” formas de exclusión, explotación, invisibilización, colonización y represión. En ello es importante darle el contenido real y semiótico de lo que se entiende como <> desde una perspectiva de la emergencia de “ nuevos actores y sujetos/as ” (“ nuevos ” desde el prisma de “Un” marxismo), y en lo que esto alimenta, retrospectivamente una crítica política y epistémica, al mismo arsenal del marxismo, desde su naturalización del conflicto sociales como “ ley ”, sin “actores” sociales.

Desde lo anteriormente señalado es que La lógica de la contradicción, entendiendo la lógica de la historia como contradictoria y sintomática, podríamos decir que la conceptualización y categorización del << conflicto social >> se instala en el espacio de la esencia y la apariencia, en el marco del análisis dialéctico. Es lo que bien explica Gadamer en su estudio sobre la lógica en Hegel, o la dirección que Kosik nos ofrece en la relación de las categorías utilizadas por Marx en el marco de El Capital, en referencia a metodológicamente sobre la falsa conciencia y comprensión real de la cosa, la contradicción presente en la reproducción de las relaciones sociales capitalistas:

Fenómeno esencia
Mundo de la apariencia mundo real
Apariencia externa del fenómeno ley del fenómeno
Existencia real núcleo interno, esencial.
Movimiento visible movimiento real interno

El carácter radical del método dialéctico es la idea sentada en la descomposición señalada en términos hegelianos en la fenomenología del espíritu. El mundo de las representaciones, los fenómenos, sus mediaciones, sus contradicciones internas, etc., que no quedan de pie, al ser articuladas a una totalidad concreta. El movimiento del pensamiento y la reflexión, la distinción, la negación como elementos que identifican alienación, cosificación y reificación presentan una muestra del poder (des)constructivo de la dialéctica y su comprensión superior de la realidad, más allá del empirismo situacionista, de los paradigmas de la super-determinación (aquí no hablamos de condicionamiento) de las partes al todo, y del todo a las partes. Su forma dinámica de entender un devenir es lo que presenta una radicalidad en entender y reflexionar sobre la historia y las relaciones sociales (y el sujeto mismo).

La conceptualización en los “ mercados lingüísticos ” ofrece una serie problematizaciones para desentrañar el contenido semántico, articulado a una expresión académica de clase (social), y su expresión en el marco de una totalidad concreta que lo conforma de sentido y de existencia. Este ejercicio de moverse en cada espacio para desfalsificar el (des)uso de categorías muestra claramente su real esencia en función con los agentes discursivos, el texto, la situación contextual y la red de (inter)comunicaciones en la formulación de discursos que objetualizan la categoría “ conflicto social ” como un elemento apropiable, asible a un espacio de referencia único (o hegemónico) que es necesario, en nuestro caso, disolver, por motivos epistémicos y políticos.

En la actualidad el marxismo libra aún la constante “ lucha interna ” (externalizada en la banalización) sobre el determinismo estructuralista y la dialéctica idealista. En el plano de estas tradiciones que se enlazan en algunas experiencias teóricas en el siglo XX y XXI, vamos viendo el inicio de una gesta que marca un camino a la (seudo)intelectualidad común y silvestre que habita los espacios de la academia, y al espectro de las organizaciones revolucionarias que requieren de elementos de concreción en análisis de la situación política, en cuanto a la correlación de fuerzas, las tendencias en la lucha de clases, los cambios en los patrones de acumulación, etc.

Luego de una ortodoxia-dogmática en el marxismo, como corriente hegemónica de “ lo que se entiende por marxismo ”, en términos generales, ofrece un panorama sombrío en el cual me hace pensar que no necesariamente estamos vacunados por la tradición (des)formativa del "marxismo-leninismo" (de arraigambre stalinista), por lo cual cada vez lo debates deben hacerse más intensos en desfalsificar categorías, en desentramar ruedos conceptuales, artilugios tautológicos y vacíos categoriales. Para ello no podemos ya dar “ todo ” por supuesto, ya que este proceso a veces tiende a la naturalización de las cosas y las relaciones sociales, lo cual hace que la reflexividad y el pensamiento (dialéctico) se encuadre en un marco determinista, estructuralista y cerrado. Es necesario instalar dispositivos reflexivo/críticos permanente, como único camino explicativo, analítico desde, (y ¿por que no?), la lógica hegeliana.

De ninguna manera y como siempre hay mucho que combatir y menos dejar algo así en el aire sin una discusión que precise claramente los conceptos a utilizar (ver lo dicho por el profesor Borón en referencia a la utilización de las palabras, el lenguaje y el idioma en Marx en referencia a la contradicción entre determinación y condicionamiento). Ahora el concepto de reificación no sé si calza aquí, creo que si hay un oscurantismo y una obnubilación ideológica, a partir de un discurso hegemónico que impera en las ciencias sociales, lo cual más bien implicaría una cosificación de la contradicción (como, por ejemplo, el rol de la institucionalidad e institucionalización del “ conflicto social ”). Pero ¿qué es necesario para cosificar el antagonismo de clase? Una invisibilización y una suplantación parece ser más apropiada, y para ello el conflicto social, desde su emergencia y contingencia, la cual parece ser categorizada o descrita constantemente como “ altamente compleja ”, muestra las huellas de una serie de cambios políticos e históricos que han echo de ciertos debates que representaban un ejercicio irruptivo y subversivo en su momento (y en su espacio), el convertirse en apéndices integrales de la cosificación de las relaciones sociales por el paradigma dominante al interior de las ciencias sociales y del discurso político de la clase dominante.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Una Sirena suelta. Manual de la Advertencias y la Sugerente sugerencia. Pimera Parte. La democracia y la democratización.

Las preocupaciones, cuando responden a colectivos organizados de personas, siempre responden a problemas intrínsicos en puntos nodales de la organización, desarrollo y reproducción de una serie de relaciones sociales, limitadas en el marco de contextos (histórico, culturales, psicológicos, etc.) que responde a un cadena con eslabones de difícil des-unión.

Llegar a plantear temas específicos se hace evidentemente complejo sin atravesar miradas al “encadenamiento (subjetivo-objetivo)” de una serie de elementos y relaciones, que conforman una significación simbólica de lo social. Aquí nos encontramos con la misma diatriba, y parece ser una primera advertencia: << Cualquier análisis, propuesta, sugerencia y problematización, debe considerar la articulación de las relaciones en los espacios objetivos objetivados de las relaciones sociales, como los espacios de capacidad estructurante estructurados, conservando una aproximación dialéctica y dinámica en el movimiento del devenir entre el sujeto-sujeto, el sujeto-objeto y el objeto-sujeto >>. Esto que suena a un enredo hegeliano es más bien una clásica cita de los marxistas que implica no perder el movimiento de conjunto de la articulación de “lo particular” (de nuestra demanda, propuesta, etc.) en su relación con un orden de “la totalidad social” (considerando su diferenciación y complejidad de articulación interna).

Esta es un noción que será la base de nuestra contribución a la propuesta presentada por algunos/as compañeros/as de la carrera de sociología de Universidad de la Frontera, y a la cual hemos sido invitados, entre otros exalumnos, a reflexionar acerca de la nueva situación en la carrera, y un conjunto de problematizaciones realizadas en un documento titulado: Propuesta de mejoramiento de la carrera de sociología UFRO, el cual representa distintos intereses, observaciones, criticas, reflexiones, extraídas de una búsqueda loable por acercarse cada vez más a una excelencia intelectual en el plano de las discusiones al interior de la disciplina y su intención de desarrollarlas en el contexto de la misma Universidad.

Al abordar este tema caemos en el riesgo, ese del que tanto se habla, se escribe y nunca lo asumimos como una condición ontológica, de ser vociferados desde las tribunas de las personalidades cínicas, irónicas y escépticas, que miran estos temas como “problemillas estudiantiles” y luego se refugian en grandes macro-teorías sociales para encontrar el decadente sentido de sus aburridas vidas en la narcisista masturbación académica. Debo reconocer que es un riesgo que disfruto.

Llamamos a la Sirena, la encargada en la mitología de transferir un llamado de advertencia, y a la vez de la seducción insoportable que hago patente aquí, para también destacar que esta es solo una humilde contribución, por lo cual no es necesario confundirse con estos cantos para no terminar atado al mástil, como Ulises, para poder escuchar (leer) este texto, ni caer en una falsa desesperación e inmovilización, sino que todo lo contrario: es necesario escuchar, reflexionar y obtener una nueva evidencia de la situación, para alcanzar un visión hermenéutica de los problemas, que nos permita actuar con discreción, asertividad y decisión.

Democratización. ¿Para qué y por qué?

Me propuse contribuir con sugerencias y advertencias este artículo, pero es difícil decir << cuidado con la democracia >> como advertencia fascista o sin un aire totalitario, del cual hemos estado acostumbrados a analizar y observar en el transcurso del siglo XX, y bueno los proyectos llamados “proto-fascistas” del Siglo XXI. Sin embargo es necesario también decir algo muy importante para no caer en ese << vacío >> de sentido, que era la misma fuerza del fascismo, explorando y adentrándose en lo que es la democratización.

¿Primero debemos señalar qué es la democracia? Un poco sí. Es necesario adentrarse en el mundo de las representaciones y del orden simbólico, en referencia al espectro de la ideología y su sentido “inmanente”. Antes de comenzar a hablar sobre “La democratización” es necesario centrarse en el espacio en que el cinismo (y no un Kinismo como la expresión popular crítica y de resistencia señalada por Zizek) se apodera del absorto mundo del conformismo y la cínica apatía de quienes profesan críticas liberales contra el gobierno, contra el Estado, el capitalismo, etc., pero no piensan en términos prácticos por generar las mismas en el desarrollo de los espacios concretos en los cuales habitan (“ya que la cotidianidad es el libro que todos podemos leer”, en el decir del gran sociólogo Guerrillerokulto), en donde tenemos encallados grandes focos de micro-fascismo (en el decir de Deleuze y Guattari).

La democracia es un elemento que no posee un significante puro, sino que está mediado por el error, la repetición, el campo de lo ideológico, un orden simbólico, donde la “hegemonía ideológica” cobra mayor profundidad ¿acaso es la misma democracia a la que hace mención el discurso liberal individualista a la “democracia real” socialista de la URSS stalinista? Claramente no. El problema es aquí no cual es mejor, porque esa no es parte de la discusión, el tema es la advertencia número 2: << Cada contenido debe en el futuro, resignificando el pasado y el presente, clarificar la significación de la democracia, sino se cae, por una parte, en un profundo oportunismo y, por otra, en una completa secularización dialógica ad infinitum >>. Hay nociones prácticas que deben ser parte de una discusión integrada integral en su contenido y forma, pero por otro lado hay un límite objetivo que debemos señalar categóricamente: La democratización rompe con las formas de poder y organización anteriores, por lo tanto, quienes dominan, “deben tener” la disposición a dialogar (¿?) o profusamente se conformarán con el cinismo de siempre al no ver esa significación de la democratización como un complejo argumento racionalizado (como les tocó hacerlo a la burguesía francesa en 1789, como le tocó hacerlo al partido de la vanguardia obrera en Rusia, como lo hizo la concertación con su modelo de transición democrática, etc., y en términos más “concretos” los/as estudiantes del Manifiesto de Córdoba en 1918, o los/as estudiantes de la democratización de los años 60’ en Chile; o las votaciones en la Universidad de Buenos Aires en 2005 en la elección del director de carrera). Todas difieren en su contenido (por la significación ideológica), pero todas responden a un ordenamiento preformativo de lo social: un proyecto.

En esa misma dirección habría que considerar que la democracia es más que una acción declarativa o una performance (si quiera en el sentido que creo pensamos darle). Considerando el escenario actual y los actores activos en la carrera, uno podría suponer (de buena fe e intuitivamente más que aparentemente por principios políticos concretos) que existiría una tendencia a la democratización. ¿se ha abierto un acontecimiento qué nos hace pensar que la democratización de la carrera será una posibilidad concreta? No lo sé. Dentro de mi distancia (física principalmente) no puedo leer bien la situación. La verdad es que aparece más como un imperativo categórico en términos kantianos, que rompe con esa lógica de Descartes y su cinismo para sobrevivir en la “moral provisional” cartesiana, donde el poder debe ser respetado, aceptado y obedecido junto con sus normas para obtener la autonomía del pensar y la reflexión teórica libre. Aunque por otro lado, esta “moral provisional” cartesiana, parece ser hegemónica en el absoluto << vacío >> ideológico.

Por ello la tercera advertencia número 3 se centra en: << Saber distinguir de las percepciones intuitivas emocionales afectivas, en un análisis contra-intuitivo, basado en la relación específica concreta establecida con los actores de la carrera de forma de entender si el diálogo es un fetiche (en sí mismo) o una verdadera condición de posibilidad específica de cambio >>. El no cegarse por las luces de la verborrea teórica, que siendo teórica, no implica una práctica real de parte de los discursos intelectuales/academicistas, posibilita hacer una distinción que confiere de realidad las características del proyecto a desarrollar. Por ello allí se juegan métodos, medios y fines ¿Qué quiero decir con esto? Que solo a partir de caracterizar la situación, de relacionarse con-inter los actores, de acuerdo a la noción del proyecto de democracia y democratización (que en el documento Propuesta se lee “Elección dirección de carrera, acreditación de la carrera, contratación de docentes, mecanismos de control de las decisiones y prácticas político/administrativas, financiamiento, etc".) se podrá dar una configuración específica a una línea política-metódica de trabajo, en la cual el pensamiento crítico social, y las llamadas armas de la crítica por Marx, encuentren una expresión de consolidación en los espacios de organización de la carrera.

Aún así, es necesario hacer una cuarta advertencia con respecto a esta metodología: << No es posible evidenciar un proceso de democratización, y luego esconder la mano de la piedra en el plano metodológico >>. En el proyecto que han diseñado muestran una serie de pasos a seguir como recomendaciones/propuestas/actividades para abordar las temáticas que han descrito anteriormente. En el caso de actividades vinculadas a los objetivos o sub-temas no se observa un tratamiento práctico de la democratización, ya que no hay una referencia ni siquiera discursiva en alguna de las actividades al tema de la democracia. Esto mismo le quita mucho poder convocante y seriedad a la tematización, y deja la democratización reducida a “otros niveles” que, teniendo una importancia estratégica del mismo nivel, pasan a ser hegemonizados, mientras lo referente al tema de las autoridades se invisibiliza, y queda en lo etéreo, y trasladado al marco de la auto-censura, lo cual, a la vez, como gesto, nos puede dar más claridad con respecto a las expectativas creadas y generadas (en términos de lo enunciado y lo no, en un contexto como la carrera). Pero no entraremos en este espacio de presunciones y supuestos, sino que solo diremos que la democracia es un espectro que atraviesa la propuesta metodológica (en cada actividad hay una metodología participativa, etc.), pero se diluye como expresión política al no conservar la problematización del poder como tema.

Lo importante es que este proyecto de democratización sea democrático ¿paradójico luego de lo que hemos dicho anteriormente sobre la significación de la democracia? Claro, pero también es necesario recordar que hay una base desde la cual enunciamos, y donde Laclau podría argumentar, contrariamente, que nada es democrático propiamente tal, sino existe solo como “democracia radical”. Lo que prácticamente dibujamos aquí como necesario es la relación democracia-mejor(amiento) de la carrera que discurra no tan sólo en un imperativo absoluto ideal de la democracia (como fetiche), sino que responda en términos prácticos a una orientación específica que pretende (o contribuye a) resolver problemas organizacionales (claros y concretos) en su vinculación con una fórmula democrática. La advertencia en éste caso, la número cinco, es << No sacralizar el nombre de la democracia, sin que opere su demanda desde una situación específica concreta a la cual de respuesta, más allá del plano de la ideas >>. Para ello es necesario generar/conocer claramente un diagnóstico de la carrera que de cuenta estos problemas y se (des)potencie el “poder democrático” (en su forma y contenido) de modo de resolverlos. Esto es lo que consideramos importantísimo y que está tematizado en la identificación de problemáticas sectoriales y comunes, pero que olvida la advertencia número 1. El nivel de confluencia y conversación se hace necesario en esta dirección, sino tendremos una tecnocracia o a un nuevo gremialismo, y no una democratización, sino un paradigma de la eficiencia organizacional (con sociólogos organizacionales) haciendo una consultoría a la misma carrera (ya en el plano del absurdo) des-codificando “lo político”.

Sugerencias y fin del rompecabezas


Para ello es necesario no olvidarse de los espacios bases de donde nacen los diagnósticos que implican la resolución de problemas en términos políticos: los mismos actores. Por ello la última advertencia en ésta temática, la número seis, se convierte en sugerencia, y es que << un proyecto orientado a la democratización de la carrera debe contar con la carrera >>, y esto en términos activos, dinámicos, de solidaridad y organicidad, como en el plano de las disposiciones políticas, los compromisos, las acciones, etc., a desarrollar en pos de una democratización en el plano político (específicamente), sienta las reconversiones entre un diálogo (violento simbólicamente) y/o la violencia (dialógicamente violenta en la realidad).

La sugerencia podría acabar en el inmovilismo si considera las anteriores advertencias de forma normativa. Las advertencias han sido inscritas en base a dar cuenta y entrar en la “idea tras la idea” de democracia. En ello, llevándola a sus límites objetivos de realización en la carrera, entenderemos, en ese marco de disposiciones, la forma concreta en que la democracia se expresará, se consolidará o morirá en medio de una correlación de fuerzas homeostática.

Así es como en términos de fortalecer un proyecto democrático (en términos metodológicos, pero no cronológicos), se debe:
1. considerar la organización por estamentos entendiendo que distintos puntos de vista, interés, necesidades, etc., pueden provenir a partir de esa diferencia en el espacio de la carrera. Con ello se incentiva la base de una discusión con respecto a las expectativas organizativas de parte de los actores. La idea es la ruptura de la segunda advertencia.
2. Se debe evitar “patear” el tema a un “vacío comunicativo”, en donde nadie esté realmente interesado (aunque se diga que sí para mantener calmado a los estudiantes, para validarse personal/intelectualmente, etc.) o a un eterno re-volver a los mismos temas y al inicio de la discusión con la forma clásica del Letargo. La idea aquí es saber con quien se cuenta y con quien no, ya que en términos reales es lo imperativamente necesario para emprender este proceso. Por lo tanto se trata la ruptura de la tercera advertencia, que nos permite alejarnos de lo emotivo para centrarnos en la correlación de fuerzas reales (y de ahí disponer a desarrollar una táctica, lo que bien habría dicho Lenin, como político de la coyuntura).
3. con ello se debe volver complementaria la necesidad de que cada estamento comience a sumarse a procesos de discusión, talleres de conversación de la situación de la carrera en donde participen todos los estamentos (integrada integral). Donde la participación se amplia, no se cierre a comisiones y delegados, sino que se impulse hacia la ampliación de la temática al interior de la carrera y, por que no, hacia “el exterior” (demás carreras, universidad, el famoso “más allá de la universidad también está-el/hay-un mundo”).
4. Tras la lógica de democratización, se hace necesaria una interpelación a las decisiones, organización, etc., de la carrera, tanto en su forma como en su contenido. Para ello es necesario conocer y transparentar cuales han sido estas desde la última Dirección, con la elaboración de un informe que deje claro cuales son las atribuciones que el Director posee en la Carrera, como han sido los procesos de decisión, quienes han participado de votaciones, etc. Descubrir la caja negra y visibilizar ese círculo anti-democrático, sus expresiones, ramificaciones, intereses y (sin) razones es aquí el tema. Esto es central, aquí puede estar la base concreta al origen de la demanda, más allá de lo ético.
5. A partir de este documento es posible comenzar una discusión desde la realidad. Tendremos decisiones concretas que de seguro tendrán sus pros y contras, pero que incentivarán el debate, y el ejercicio político de pensar una nueva organización de carrera. Esto puede servir, entre otras muchas otras iniciativas, a desprenderse de los costos políticos señalados en la advertencia número cinco.
6. Lo principal es que “se crean el cuento”. Es sumamente importante el hecho de que se comience a articular ese proyecto de democratización entre los estudiantes, pero con un convencimiento que solo debe dar una contundente fundamentación, y permita impulsar esta lucha al interior de la carrera. No es cosa de esconderse entre citas rimbombantes o de palabras consensuales pos-ideológicas. Los proyectos de democratización son políticos, y los resultados son políticos, como los conflictos son políticos cuando se trata del poder. Consideren eso a partir de la cuarta advertencia.

He tratado de, con estos últimos puntos, acercar el enorme rompe-cabezas que cree del problema a la situación, y de la situación al problema. He propuesto algunas orientaciones que pueden ser acompañadas de muchas más (o simplemente pueden ser dejadas de lado) en función de que constantemente el rompecabezas de la situación siga una velocidad dinámica en construcción.

El rompecabezas sigue siendo la figura que debe intrigarnos como forma de resolver y entender la realidad de nuestro problema político particular (el de la democratización), ya que desde la fragmentación de un todo, en partes que sinfónicamente acoplables, interrelacionadas en la figura diferenciada de una gran imagen y una gran escena, permanecen aisladas, sin dar forma a una organicidad solidaria en la lucha social.

Aquí es donde tendremos el trabajo político (ya no podemos negar “lo político” o “la política” sin “hacer política”), incansable, metódico, paciente y riguroso, para alcanzar nuevas formas de articulación en la protesta, en las resistencias, en las subversiones, etc., que en un << parto social-histórico >>, comiencen a dar luz a un proyecto unitario de estas fuerzas sociales, políticas, culturales, etc., por una transformación social revolucionaria. Siendo así la pregunta lógica: ¿y por qué no?

sábado, 25 de septiembre de 2010

Huelga de Hambre Mapuche. Continuando el goce del Síntoma de Estado o el Estado no para de gozar!!

Reflexionando nuevamente sobre las bases del poder de estado y sobre la situación política que encontramos en Chile, con la huelga de hambre de los presos políticos mapuches que alcanza ya 75 días, he llegado a encontrarme con un nuevo tema que puede ser la continuación de nuestro anterior ensayo (presentado en esta misma página) sobre el síntoma de estado que, en resumidas cuentas, es la imposibilidad estructural que posee el estado capitalista para acabar con la ley antiterrorista debido a la propia conformación del terror de estado.

Hoy nos acercamos a tres ensayos importantes: a) Slavoj Zizek. Kant y Sade: la pareja perfecta, b) el seminario sobre la ética del psicoanálisis de Lacan, y c) El Fascismo de Ernest Mandel. Sus lecturas combinadas nos traen a colación y entroncan perfectamente con las proposiciones del estado chileno, en cuanto a una << ley kantiana como agenda superyoica que sádicamente goza el bloqueo del sujeto, su incapacidad para acercarse a sus demandas inexorables >>, siendo este elemento, “La Ley kantiana”, nuestro objeto de reflexión en base a la política de estado en términos de un significante (S) que atraviesa (S(O) el orden simbólico: democracia y terror, en el marco del desarrollo de las contradicciones de las relaciones sociales capitalistas.

1. reflexión sobre el imperativo del estado en relación a la ley antiterrorista. El estado asume como fuerza objetiva necesaria el “castigar” conductas que obedecen a materia del “orden público”. Esta agenda de la autoridad de establecerse como “el” referente fálico del poder en la organización política de la sociedad, trae consigo que cualquier gesto político de subversión, es decir de “debilitamiento” de esta autoridad superyoica se transforme en una problemática social. El bloqueo del sujeto, podemos aquí atribuirlo a la tendencia política a reprimir, suprimir, etc., los movimientos políticos sociales que van en contra el poder del estado y, por lo tanto, no se hacen parte de el imperativo superyoico de esta ley kantiana, sino que aplican otros significantes determinantes (“comunismo”, “anarquismo”, “autonomismo”, etc.) para significar lo social, desde una distinta “condición de clase”, o más bien, como diría Bourdieu, por la ocupación de un distinto lugar en el espacio social, cultural, simbólico y económico, guiado por una tradición, una historia, una memoria, una experiencia práctica y una interpretación significante de la realidad.
El asumir el mandato superyoico significa aquí quedar facultado para velar por “la nación”, “el pueblo”, etc., en materia de seguridad, bienestar, etc. Esa misma condición hace que el estado obtenga, desde la Ley moral, la cual es una << orden impersonal que no “viene de ninguna parte”, es decir, es finalmente auto-postulada, autónomamente asumida por el sujeto >>, en este caso el estado, el cual lo asume como una “atribución legítima(da)” para ejercer dolor, en función de un “bienestar mayor”. Esto pasa, como anteriormente, por un significante dominante, el cual en éste caso viene a ser el famoso “estado de derecho”.

2. el sadismo como la subversión, la contra cara reflejada del imperativo: el sadismo como el deber de estado. El sadismo ético ya se comienza a justificar como elemento racional. El estado asume que la muerte es inminente, y con ello abre la antesala del goce y de su síntoma, como expresión concreta de su “deber del verdugo constitucionalista”. El asesinato político entra en la escena de “lo correcto” en el marco del “Estado de derecho”, siendo la triada, y el significante dominante, el que se impone en la conformación de la anamorfosis ideológica que de cierta forma (auto) exculpa el goce del Estado, y convierte su sadismo en un superyó (“el hacer lo correcto”). Todo ello mientras se desarrolla “lo que Lacan llamo la fantasía sadeana fundamental: la fantasía de otro, el cuerpo etéreo de la víctima, qué puede torturarse indefinidamente y no obstante mágicamente retener su belleza” (Zizek). La pregunta es después de 75 días de Huelga de Hambre ¿Hasta cuándo será posible sostener el cuerpo de la víctima antes de que se convierta en cádaver? La pretensión del estado en su legitimidad biopolítica en proveer las condiciones de supervivencia para los presos políticos (Foucault) se ve sofocada por ésta placer sádico superyocio que le impulsa “justamente” (<< ellos no quieren dialogar, nosotros sí >>) a dejarlos morir. Aún así la muerte sería la falla fatal del estado ¿cómo sublimarla de la vida pública cuando ya “todos sabemos” que pasa? ¿Cómo podrá vivir la “máquina” de estado está neurosis de angustia (Freud)? En términos políticos ¿qué sucede con esa anamorfosis ideológica? ¿tendremos un ataque histérico de totalitarismo o un debilitamiento como el que hoy pretende evitar esa red de significantes llamada “estado de derecho”?

3. debilitamiento de la autoridad fálica del estado. La figura paterna autoritaria del estado se ve presionada por esta subversión de otro que no se significa en el Otro. Eso abre el espacio de la Fantasía, para preguntarse ¿qué quieren ellos de mí en realidad? En el petitorio de los presos en huelga está muy claro. 4 puntos, ya explicitados en todas las dimensiones comunicativas existentes: 1: desmilitarización. 2. fin al doble procesamiento. 3. no aplicación de la ley antiterrorista, y 4. Fin de los testigos encubiertos (con capucha). Pero no termina de desarrollarse esta idea de “debilitamiento” (expuesta como teoría política de estado por el “brillante” Gustavo Hasbún), que expresa el miedo en la fantasía sobre el deseo del otro. Lo que obviamente está aquí en cuestionamiento es el poder falocéntrico del estado en su aplicación de lo justo/injusto, bien/mal, pero a la vez una prolongación fantasmática de la lucha política entre el estado y el pueblo mapuche (o cualquier agente o actor social que tenga un pensamiento, ideología, etc. distinta a la de “papi-estado”). La autoridad y el autoritarismo del estado se vuelven las discusiones claves a seguir para entender a futuro (y en pasado) la lógica de las próximas protestas, en la comunicación desde los movimientos y las clases sociales, con el estado.
Lo que el estado no alcanza a ver es que su debilidad está siendo alcanzada a cada día, hora y minuto que los presos siguen en huelga de hambre. En ese sentido es necesario hacer la distinción entre estado y gobierno, que en términos prácticos se diluye (no en términos postmodernos, repito prácticos) constantemente. Cada vez el gobierno pierde legitimidad. Aún no hay bandas fascistas que reivindiquen la política del estado referente a los Presos Políticos (de hecho comentarios racistas de proto-intelectualillos han sido duramente criticados por una sociedad civil activa). Pero, aunque no podemos medir los elementos de un micro-fascismo que opera constantemente, la situación demarca una solidaridad y legitimidad civil-social a las demandas de los PP que hacen que sea muy difícil que el gobierno no sienta el impacto político del hecho. Ahora ¿qué hay del estado? El estado chileno consolidará su rol histórico de un poder autoritario-totalitario, ya que está cuestionado su legado neo-colonial, bélico, racista y capitalista. Lo cual en términos “democráticos burgueses formales”, lo debilitará.

4. el caso ejemplificador de la discusión es la guerra contra el terrorismo: el estado protege a la humanidad destruyéndola. Hablaba en el ensayo anterior sobre el “fetiche de la vida”. Ahora veremos una dimensión contradictoria ya analizada en la lógica sádica de la guerra y en el concepto de seguridad. La misma lógica se ha dado en la guerra imperialista de EEUU “contra el terrorismo islámico”. Allí ha estado presente la idea de suprimir las libertades civiles (democráticas) por proteger la “democracia” (la ley patriótica); suprimir la dignidad humana (por la tortura) por proteger la vida humana (de actos terroristas). Esta misma relación contradictoria en el plano del castigo y del orden se contrapone aquí. La idea del debilitamiento se encamina en la misma senda: si el estado es débil no puede proteger a “la ciudadanía”. Esto resulta de una atrocidad cínica repugnable ¿no ha sido acaso este mismo modelo económico, cultural, social, etc., el que ha moldeado las relaciones sociales a partir del mercado, y en donde el estado cada vez es más débil (o se ha exculpado como “el débil”) para intervenir en la precarización, exclusión, explotación, discriminación, etc., de sectores cada vez más amplios de la población? ¿No es acaso una ironía el presentar a la opinión pública el orden público como más importante que el bienestar público, tratando de sentar las bases de un “argumento político-histórico”? ¿No encontramos nuevamente ahí el síntoma del estado capitalista operando? No es casualidad que hoy salga el Director del BBVA (el banco más importante en capitales en Chile) en el diario financiero diciendo que Chile será un país desarrollado de dos a tres años.

5. la mesa de diálogo y el monólogo esquizofrénico del estado. Cuando en al artículo anterior señalábamos que las declaraciones de “buenas intenciones” se sucederían, no pensábamos que se sucederían con tanta lentitud en términos prácticos. El hecho es que el sadismo ha sido llevado hoy, en reafirmar esa ley kantiana, de la cual hemos hablado en términos superyoicos con el “fetiche de la vida”, a “proponer” una mesa de diálogo en términos en que el diálogo no existe y no exista. Hoy se han reunido las fuerzas de estado, como esfuerzo neurótico e histérico, de alcanzar esta contradictoria situación de hacer vivir-dejar morir (Foucault), en donde el poder del estado biopolítico pretende una regulación de la vida, una inclinación, la educación y administración de lo viviente. Ello da por resultado dos situaciones:
a) el estado termina hablando sólo. El impone su ética sádica, sabiendo que su mismo sadismo ha conducido a la situación. No es paradojal, sino bastante lógico, pero políticamente estúpido. El estado pretende sentarse sólo, o junto a quienes hablan en los mismos términos simbólicos del otro (mapuche) que en los niveles que ellos están dispuestos a significar (“el estado de derecho”). Es decir el estado se sienta a masturbarse mientras el mundo lo observa (apropósito del viajecito a la asamblea de las Naciones Unidas y las declaraciones de amnistía Internacional, las agrupaciones internacionales de solidaridad, etc.).
b) Nuevamente el control biopolítico (el “poder sobre la vida”) se ve mediado por un autoritarismo fálico del estado, que no quiere perder su corona, ni debilitarse/desaparecer, por lo que ejerce la misma violencia simbólica en determinar las condiciones de diálogo, y al mismo tiempo imponerlas como las condiciones de posibilidad de solución. Es decir, el dialogo tiene como objetivo, no tan solo un voladero de luces, sino la anulación de la protesta, la anulación de una subversión, una anulación del sujeto, su bloqueo, la eliminación del “riesgo”.

Lo que hoy se espera y que finalmente es la síntesis de estas contradicciones, es el ataque histérico y violento de parte del estado, ejerciendo su poder de control de la vida por medio de la alimentación forzada. Empezará una disputa entre “Papi-estado”, el juez sádico ético, y la ética política emancipadora de quien nunca se ha considerado un hijo, y hoy subvierte la autoridad del estado. La psiquiatría y la medicina, formas de poder que se ejercerán para una alimentación forzada, acompañada de discursos de normalización y de un poder judicial (La Ley) que nuevamente intentará reforzar el control del estado, estarán en la palestra ante la absoluta inmutabilidad del estado de dar a torcer su “brazo de hierro” en el poder. Es decir, en monólogo del estado: << como no tengo voluntad política para resolver el problema de la huelga, controlo al huelguista que no se muera, o sea, asunto arreglado >>. Se ejerce un nuevo poder. No faltarán los mismos argumentos legales para decir sí o no a la acción, mientras << lo político >> se mediatiza.

Hoy, el estado, literalmente, no para de gozar, y necesita el dolor del otro para saber que “puede gozar”, y que podrá seguir haciéndolo. Hoy a 75 días de huelga, dadas las condiciones de la salud de los 35 PP, los siglos de lucha del pueblo mapuche y la actitud histórica del estado chileno hacia este último, hacen cada vez más necesario una salida que elimine el síntoma de estado. Ello involucra pensar y reflexionar (y actuar) en la base de que existe una lucha política de por medio, y que hoy se desnuda la fractura de un tipo histórico de estado, y que va más allá de la misma coyuntura huelga, con la que la “sociedad civil” hiper-tolerante y “democrática” se ha envilecido, aún así, dando un paso importante, pero a ciegas en la oscuridad de la práctica ideologizante del fetiche democrático.

No se tratar de desmerecer el tremendo trabajo de organización, solidaridad, acción, etc., que significan las miles de protestas y manifestaciones que responden orgánicamente a un problema tácito, específico y concreto (y que obviamente está articulado con el mismo modo de protesta pacífico que han resuelto los PP y sus organizaciones), sería bastante estúpido de mi parte “criticar” la fuerza del propio movimiento con el cual me identifico, sino que yendo al plano de lo que llamamos el << fetiche de la democracia >>, parece haber un desafío infranqueable que asumir, en donde debemos dar un salto al significado de un estado que con SU democracia aterroriza, y vive aterrorizada por el temor y el miedo a la subversión, a la resistencia, la rebelión y a la insurrección. Una “democracia” ligada a las fuerzas del capital, imponiendo la coacción a los proyectos y organizaciones políticas que apuestan por un cambio social radical/real con respecto a la propiedad y sus formas de conservar el poder hegemónico discursivo del orden simbólico (sino debemos recordar la frase clave de Hasbún en CNN Chile: << en Chile esta ley (antiterrorista) ha dado resultado para que no emerjan grupos ultras como si ha sido el caso en otros países latinoamericanos >>).

Por eso, entre otras tantas cosas, seguimos como estamos, somos quienes somos, y vamos como vamos. Y por ello, el desafío es hilvanar y articular el trasfondo de este síntoma que es propiamente autoritario y capitalista, de forma de entender nuestro (digo nuestro, pues entiendo hay un Nosotros) proyecto político de sociedad, para no caer en totalitarismos y desgracias trágicas como en el pasado a re-significar.

martes, 7 de septiembre de 2010

Huelgas de hambre y síntoma de estado. Dimensiones contra-éticas.


Ya hace 58 días se lleva a cabo una huelga de hambre por presos políticos mapuches en las cárceles de Chile. Se ha tematizado un tema invisibilizado parcialmente por/para la sociedad, y más bien por la acción concertada de los poderes hegemónicos, articularon un discurso de negación del mapuche, en su reivindicación política, en un conjunto de aparatos, instituciones, discursos, etc., dando como resultado un telescopio (donde solo un ojo puede observar) la forma del tratamiento del mapuche en la sociedad chilena.

Frente a esta situación, en donde el encarcelamiento, las medidas de poder, sujeción y subordinación, hacia el pueblo mapuche, por medio del derecho y la policía (en todas sus expresiones), y una larga cortina comunicacional, se intentó cerrar y consolidar, a la vez, la autoridad estatal en el aplastamiento total, sistemático y utópico, de la “condición subversiva” del pueblo mapuche. El disciplinamiento, el terror, la militarización, las formas en que se manifiesta la pobreza, la expoliación capitalista en la zona, la tortura, los procesos de acumulación originaria del capital, el arrebato de tierras, etc., son reconocidos procesos históricos en el desarrollo del desenlace que hoy conocemos como marco para entender una acción política tan decidida como una huelga de hambre.

La huelga de hambre consiste en el ejercicio conciente y decidido, que presenta una lucha no violenta, contra el poder que se interpreta como arbitrario, injusto e ilegitimo, en cuanto a la aplicación de la ley antiterrorista (proveniente de la dictadura militar de Pinochet), las contradicciones del doble procedimiento en la justicia civil y militar a los cuales el pueblo mapuche ha sido objeto.

Es en este punto en que pretendemos centrarnos en realidad, en la pregunta sobre ¿cómo la vida se pone cómo el último baluarte de la acción política sobre la cual el estado “no puede” intervenir? Y cómo este refugio del cuerpo en su animosidad y vitalidad, es el último reducto en que el estado se enfrenta a sí mismo con respecto al “control”.

En relación a esta discusión, creemos, se puede abordar con mucha más profundidad que el ejercicio que pretendemos realizar, pero creemos que es necesario llevarlo a cabo como un acercamiento por dos razones señaladas en varios comentarios, cargados de fantasía, sobre las características de la huelga:
1) Existiría una costumbre a ver morir por inanición que nos hace indiferentes a la acción política de los presos políticos: la idea de que la inanición se ha instalado como práctica material de parte del estado tiene sus argumentos y fundamentos, pero creemos que apunta a una dimensión mucho más escabrosa en el espacio simbólico, en donde la misma ideología produce un efecto práctico, como creencia instalada, con respecto al imaginario de la democracia y las concepciones articuladas/condicionadas por/en la relación sujeto-objeto.
2) La existencia de una intencionada locura suicida mapuche, como patología política, más que como expresión política: esto deslinda en el campo del fascismo, pero encuentra una apertura, la patología y la enfermedad, en señalar el principio de la vida como un imperativo categórico moral, en sentido kantiano, que en su goce (¡debes vivir!) se encuentra con la realidad de una vida colmada de resignación y castración (el encierro, la represión, la negación en síntesis) que hace que la vida no sea vivible ni vivida.

Sobre estas cuestiones hacemos referencia el concepto de síntoma, desarrollado por Zizek, aplicado sobre la construcción de esta contradicción inmanente en el que la existencia y aplicación de la ley terrorista se vuelve una paradoja para el estado que no puede superar ni asumir como aplazable en el marco de un conjunto de relaciones sociales, donde el estado pretende sostener la hegemonía del poder político, sin a la vez causar la idea de la no vida, sin convertirse en no estado. El renunciar a la vida no debe verse en este sentido como una actitud patológica del sujeto que desea alcanzar la muerte como goce, o el principio de muerte (en su expresión básica), etc., sino que se debe centrar en el espacio de las características simbólicas que impregna la relación entre la vida y la muerte, en función de la práctica real del vivir. Esto está detallado en la serie de análisis y estudios que dan cuenta de la realidad del pueblo mapuche en Chile y la Argentina, y en la manifestación de su espacio cosmovisión, su campo simbólico, etc., en donde se encuentran las particularidades de "lo mapuche".



En esta dirección no hay un giro ético que se haga cargo de la condición política de marginación sin poder tocar el síntoma del estado. Sino estamos en presencia evidente del sinthome lacaniano, en donde de forma cínica, sabemos lo que hacemos, pero aún así lo hacemos (Zizek), porque no renunciamos al goce (el estado y su seguridad) de forma de conservar absolutamente todo igual, por lo que la categoría terrorista y terror aparecería direccionada hacia otro imaginario ya constituido en el inconsciente social: en una conquista violenta y direccionada de la imaginación y del deseo.

Entonces vemos cuales son las contradicciones inmanentes que solo son propios de una expresión histórica del estado, en su forma, que es la que nos desvía de la discusión profunda con respecto a la naturaleza del estado, y que la misma Izquierda (socialista, comunista, revolucionaria, pero si el anarquismo) asume como una posición fundamental y como pregunta y tema concreto de la reflexión: ¿no posee el estado acaso una incapacidad estructural y orgánica de suprimir la ley antiterrorista porque esta es la única forma de blindaje con respecto a una política contra el estado?

La ley antiterrorista concebida en dictadura, el año 1984, pretendía señalar a los agentes y actores que cumplían un rol “subversivo” contra el estado, en cuanto atentaban a la forma orgánica del gobierno, en concreto, y no al estado en abstracto ¿o sí? La cuestión fundamental en el por qué la concertación no derogó la ley, por qué la condena se sigue ejerciendo, como pregunta teórico-política, versa sobre el porque la ley antiterrorista pertenece al campo en que el estado controla y subordina las formas políticas de expresión/acción, lo cual delimita el campo del imaginario social político, hacia las directrices discursivas del consenso en donde el estado se afirma en su principio ideológico que, en toda su expresión, opera con la naturalidad de quienes se llaman democráticos. Se produce un fetichismo de “la democracia”.

Este falso reconocimiento en el principio de la democracia, recuerda el poder de la ideología como fuerza inmanente que, en la misma actualidad, hace que la huelga no sea tan solo un caso de la inanición como ejercicio al cual “estamos acostumbrados”, sino que obviamente, responde a una de las características básicas de la ideología, que asegura que actos políticos como el de los presos políticos mapuches, en su radicalidad, se han tratados como marginales, y no sustentados en el universo simbólico de “lo democrático”. Esta operación encubierta, tendría su éxito si es que la vida no fuese ‘amenazada’, ya que involucraría un nuevo síntoma, que se grafica en la clásica pregunta cotidiana ¿cómo es posible que el estado deje morir a estas personas? Sustentada en la creencia de la costumbre y la costumbre de la creencia: un fetichismo de “la vida”.

Esto involucra tácitamente, en un plano de lo Real, la concepción con respecto al punto de lo que queremos y no queremos, sin ser conscientes realmente de ello. Hay una resistencia y una tensión de parte de un sector de la población que apela a lo democrático del estado, sin renunciar a la propia condición del estado (capitalista, burgués, patronal, neoliberal etc.), por lo que su conflicto con la ley anti-terrorista muestra y desnuda una opción ética-cínica del estado en el “yo” y el “yo” en el estado: si desaparece la ley antiterrorista el terrorismo hará lo que quiera con el estado, y yo (en relación de identidad con el estado) no estaré seguro (del otro). La democracia, vida y seguridad se articulan como fantasía.

Esto se gráfica en lo que la ley antiterrorista entiende por “delito terrorista”, el cual es un delito (como cualquier otro) que apunta a la finalidad de ejercer un “temor justificado”. Aquí el temor-terror se relacionan como parte de la construcción del imaginario del miedo neurótico y del miedo real. ¿No es acaso a dónde apunta la ideología profundamente al naturalizar este miedo, haciéndolo perceptible y justificado en lo real (en el otro)? ¿No es a ello a lo que apunta el diputado Alberto Cardemil (RN) al horrorizarnos señalando que “el estado no puede renunciar a mecanismos de defensa importantes”? ¿No es acaso un problema con la autoridad y la apropiación simbólica de “lo violento” una forma de persuadir al miedo neurótico (en términos freudianos) a manifestarse? Seguro habrá quienes puedan explorar en profundidad y mayor detalle la relación subyacente entre miedo y terror.

Lo que resulta suceder es que invisibilizado el espacio político de discusión, de un tema real, es decir, la idea de estado, y entregado a las aguas de los intelectuales de derecha, la discusión sobre como opera esta “máquina democrática”, escapa por la ventana de los medios de desinformación social, para colocarlo en un espacio desplazado de lo político, en donde todas fuerzas sociales dominantes deben colaborar entre sí. Esta es la expresión de una mesa de diálogo y una serie de manifestaciones/declaraciones de buenas intenciones que veremos en la actualidad.

La huelga de hambre parece así convertirse en un jaque efectuado al centro del poder simbólico del estado, pero a la vez su confirmación debilitada. En el sentido contra-ético de la vida, (en su práctica de vivir) no hay cambios objetivos de parte del estado que acojan la autodeterminación de parte del pueblo mapuche, sin que involucren una fisura innegable de su vestimenta y muestren su desnudez. Es decir, como dice Subverso en Terroristas, la direccionalidad del terror y del terrorismo, los criminales y la criminalización, es la que se abre y se pone en cuestión como espejo de la sociedad, las contradicciones del poder político del estado y del capitalismo.

Lo contra-ético se plasma en ¿qué hacer con la vida, en el sentido de su “forma de vivir”, más allá de la huelga en sí? Porque ahí está contenida la expresión del más allá de la huelga, a la decisión, a la acción de llevarla a cabo, más que al acto en sí mismo.
Frente a esa pregunta se vislumbran 2 respuestas que dan a orígenes a tensiones de parte y presentes en distintos actores:
1) el estado debe hacer caso a la peticiones de los presos: el problema que está planteado y se exige es que se asuman las demandas de los presos políticos, pero ello, a la vez, involucra un ir más allá en cuanto implica entender una nueva forma de estado (porque la ley desaparece, pero el estado subsiste), en donde el estado, ya no se representa en la creencia en La Ley, sino que en la práctica de los ciudadanos conscientes, responsables, etc. sin la necesidad de una autoridad que preste la “seguridad a la democracia” (o al estado, recordar que es una ley de seguridad del estado que no se ha aplicado tan solo a mapuches sino también a colectivos y organizaciones anarquistas), ya que esta está asegurada en cada uno/a de nosotros/as. Por ello es cambio en el entenderse a sí mismo en/como el estado, lo que implica un cambio subjetivo en la relación de “ser estado”.
2) El estado no debe dejar que mueran, a través de todos los medios necesarios: aquí es donde se impregna el universalismo abstracto de cómo se piensa la vida como principio que escapa más allá del estado. En esta dimensión el refugio en el/del cuerpo como principio político se hace aquí innegable. La idea de delimitar el cuerpo expresivamente como arma política contra el estado, tiene las consecuencias sustentadas en la apología a la vida de la ideología universalista que sustenta el estado moderno, en donde el principio de la vida es irrenunciable. Esto conlleva y muestra en el escenario político actual el intento del estado de conservar paradójicamente la vida, luego de hacerla in-vivible en un supuesto paraíso.

De esta última respuesta se trata de abordar una superación a la esquizofrenia imperante a través del derecho y de la judicialización de la huelga de hambre. Las discusiones sobre si debiese existir un control legal que restituya el síntoma, lo incorpore y lo domine, como en el mismo caso del suicidio, por ejemplo, vuelven a adentrarnos en el plano de la otredad muerta, que <> como control represivo superyoico del “sentido de la vida”, replicando una sociedad zombies, satisfaciendo el goce de vida, y sin entender las dimensiones contra-éticas antes señaladas. Recordemos que el acuso de “incapaz de razón” provendrá del contenido vacío de la misma ideología que sustento el fascismo, pero también, de las nuevas formas de control, llamadas por Foucault, bio-políticas.

En cualquiera de los dos casos el síntoma ya se ha apoderado de la dimensión social, y es innegable el encuentro del estado con su negación (de la negación, claro). Mientras se intenta disfrazar al estado de protector de la vida y asegurador del diálogo, con toda la violencia simbólica correspondiente, en el otro carril corre a toda máquina el tren de la represión policial-legal-formal (con allanamientos, violencia policial, violación de la autonomía universitaria, control en las marchas, etc.). Al parecer los trenes apuntan a interceptarse en un choque traumático, y nadie pretende reducir la velocidad.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Matrimonio homosexual en Chile: Se viene la batalla

¿Quién se casa? ¿Por qué se casa? ¿Con quién se casa? preguntas desmembradas y desarticulas, sin un orden temporal análogo, ni ninguna referencia específica concreta. Más bien parecen preguntas y observaciones habituales cuando sabemos que habrá una casa-miento.

Lo que hoy motiva el dialogo y el bombardeo discursivo sobre los casamientos, es la referencia a legalizar los casamientos entre personas del mismo sexo en el derecho civil chileno. Las discusiones se encuentran hegemonizadas a partir de distintos discursos, que obviamente responden a poderes en el campo práctico de lo social. Así es como podemos encontrar fácilmente las declaraciones del extremismo radical conservador del fascismo clerical (Iglesia, Patria y Familia) del cardenal Errázuriz, hasta el exaltamiento de Fulvio Rossi (PS), para la réplica de la ley de matrimonios conseguida hace una semana atrás en Argentina por los movimientos de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales, y con el gran apoyo solidario de los movimientos y partidos de la izquierda política marxista.

Si bien ahora aquí resulta indispensable saber que en Argentina se produjo el mismo revuelo con los elementos conservadores, seudo(y)oligárquicos existentes en la sociedad de clases, los mismos problemas y contradicciones se desarrollarán en Chile. No por una asimilación absurda de homologación, sino porque esos elementos existen como fuerzas materiales, y con mayor poder en la actualidad en la institucionaliza política de gobierno y poder en el estado.

Está claramente presente y manifiesto el poder de la iglesia católica, su tradición conservadora, con distintas expresiones políticas que, en la actualidad, no pueden hablar de la distinción “moderna” entre estado y religión. a la vez un cierto espectro o fantasma de la moral católica que intenta justificar/explicar la cultura, etc., dando cabida a ideas conservadoras y profusamente teológicas que dan contenido aún a los programas políticos del gobierno, y más allá de el: una ramificación de códigos de control y auto-disciplinamiento que de forma coercitiva se impone en la actualidad.

A mí solo me gustaría hacer referencia a algunas primeras reflexiones con respecto al hecho:
1. la actitud que, de seguro será lanzada a la palestra 'argumentativa', sobre la capacidad de los/as chilenos/as de "copiar" las discusiones o temáticas sociales, como si redujesen al campo de una moda objetual y pasajera. Un intento de banalizar la conversación, obviamente, y de llamarla artificial. La idea principal es saber como se tematizan los temas (aunque suena estúpido), pero es central reconocer las condiciones sociales que hacen emerger/no-emerger discusiones en el escenario de lo público. si bien nadie puede decir que esto se reduce a un conducta imitativa, porque "nadie sabe" (me refiero a un escenario de lo público ampliado) cual es la vida de un homosexual, cuales han sido sus luchas políticas por ser reconocidos, etc. y esto porque ellos han sido barrados por la discusión pública, se les ha invisibilizado del escenario público, mientras que es claro que tienen la misma aspiración que en argentina, solo que el reconocimiento en Argentina no era legal, aquí el des-conocimiento es una práctica subversiva de la política del orden y la negación represiva. Por ello, la discusión no es artificial, es incluso mucho más radical, y visibiliza la violencia agresiva de un conjunto de dispositivos de una sociedad.

2. la idea de una sociedad que desea romper una prohibición como forma del goce del otro, que se ve limitado y restringido por una medida de control, directa, violenta y agresiva, y las contradicciones y formas que encontrarán los poderes enraizados en "negar el goce" (como parte de una tradición sádica y a la vez masoquista) intentan mantener sus discursos en pie, es decir, sostener el orden discursivo con el cual fundan sus prácticas políticas. En el punto anterior señalábamos que sería fundamental la perfomance con que la sociedad se observará así misma en el reconocimiento de los dispositivos aplicados. Esta contradicción a la vez, mostrará al sujeto, una relación con su yo (jé), a partir del otro, que está institucionalmente castrado a ser. esta lucha que no es solo parte de la negación al reconocimiento matrimonial, sino que implica las características históricas del goce y sus represiones, abren una nueva exploración al inconsciente, que de seguro los psicoanalistas no demorarán en desnudar (sea con o desde un interés represivo que alimente la neurosis social, o hasta un desborde libidinal con un llamado subversivo al inconsciente).es una lucha con respecto a los propios esquemas incorporados, es a la vez una ruptura con un mundo simbólico, lo cual abre el pensar del debate del género, desde una posición más amplia, como la de Judith Butler su teoría del queer.

3. la reflexión innecesaria de "si estamos listos", que es una de las terceras posiciones del horizonte discursivo que supone una "retraso cultural" o una cierta existencia de patrones fundamentales e insalvables, que subyacen en sí, la idea de "evolución cultural" que trasciende la realidad situacional temporal actual e histórica. creo que éste es el discurso más esquizofrénico de todos. envuelve una cínica actitud de "estoy de acuerdo, pero la sociedad no". La justificación de la creencia en el otro, es algo ya analizado por Slavoj Zizek en su descripción del sujeto interpasivo. Pero lo que aquí preocupa es el intento justificatorio de "desaparecer" del acto de la decisión para entregarla a una indeterminada amorfa sociedad, que supuestamente, estaría llena de preceptos diacrónicos que requieren la prohibición como forma de reproducir esta cadena de significantes. Aquí es donde se proceden una serie de "salidas intermedias" que no serán más que una forma de reproducir el castramiento social, esencial para el orden, ya que se hablará de "unión civil", en el marco de un derecho burgués (con problemas como las pertenencias, los bienes, la herencia, la propiedad, etc.)

4. Por último es importante analizar el tema de los matrimonios como articulación de la sociedad burguesa. la cristalización de las relaciones afectivas en instituciones como el matrimonio son elementos insoslayables para el análisis marxistas, y a la vez nos debe hacer pensar en que si bien el "derecho" a casarse es parte de una lucha política-social válida, en cuanto crítica a la discriminación, a la reproducción de las relaciones de control y disciplinamiento, etc., es necesario ver que el alcance de esta demanda esconde (o no lo esconde) un corte liberal, que es el mismo que le permite a Rossi (PS) pedir la aprobación del matrimonio homosexual. Lo interesante es que finalmente la idea de reconocimiento descansa en una armazón ideológica de la exclusión: el capital y el estado burgués. Proponer la idea de un falsa conciencia en éste caso exige un trabajo sistemático, pero que finalmente en la coyuntura no es abordable más que desde la radicalidad romántica de un "deber ser" ideal. éste el problema para el marxismo y, más aún, para los/as marxistas.

La idea es fundamentalmente reconocer y reconocernos en el debate, identificar los síntomas que están presentes en ésta discusión. los poderes que están en juego, y las necesidades de los sujetos que hoy, como siempre (no como una artificialidad del hoy) luchan por el reconocimiento de sus derechos sociales.

Las preguntas que quedan abiertas en el plano de la acción son, obviamente, si de esta pugna y debate ¿se organizará ¿se organizará la posibilidad de una lucha contra otras políticas de castración y disciplinamiento? ¿o sólo terminará en el horizonte del plano liberal de la lucha por el reconocimiennto en el orden burgués de la figura del "matrimonio" con un desmovilizamiento normalizante? ¿Se seguirá en un movimiento ascendente, por ejemplo, derechos reproductivos, en la idea de separar el poder del estado de la influencia de la iglesia?

En un plano reflexivo e investigativo científico podemos abrir el debate a las preguntas sobre las condiciones culturales, las dimensiones específicas y el papel de la creencia (en términos de Pascal)en términos de subjetividad política; los estudios sobre la diversidad sexual, la diversidad sexual, y la ya mencionada teoría feminista del queer sobre el género.

Hay muchas posibilidades, el debate está abierto y hay mucha represión aplicada y sublimada, para decir que "no estamos listos".